Una isla y dos montañas.
Alcanzamos el final de nuestro camino y llegamos de nuevo al mar. Como describían los certificados de las concesiones de tierras a los primeros colonos de la isla, hemos ascendido del batir de las olas a la cima de las montañas “du battant des lames au sommet des montagnes” y vuelto a descender de nuevo hasta las olas por el lado opuesto de la isla.
Al poco de regresar de La Reunión, se produce una nueva erupción en el Piton de la Fournaise. Didier no tarda en mandarnos unas impactantes fotos de la lava fluyendo en pleno Enclos. Impresiona pensar que hemos pisado ese mismo terreno hace menos de tres meses.
Quiero imaginarme que el nombre de La Reunión homenajea también a la reunión del fuego, el aire, la tierra y el agua. Y a la reunión de las dos montañas que engendraron esta isla espectacular. Montañas que hemos tenido la suerte de recorrer, de ascender…. y de escuchar.
Reunión
Nuestro viaje «Conectando bosques» nos lleva hasta La Reunión. Iniciamos un trekking por una isla conformada por dos grandes montañas. La más vieja y más alta es un volcán inactivo desde hace al menos 12.000 años, profundamente erosionado y cubierto por una densa vegetación tropical. La más joven es uno de los volcanes más activos del mundo. Iniciamos un viaje “escuchando a las montañas”, a lo largo de 8 entradas:
Vamos a internarnos en las montañas de La Reunión. Caminaremos más 180 kilómetros en los que acumularemos unos 22.500 metros de desnivel. Sin duda, una dura prueba para nuestra resistencia y nuestras rodillas. Siguiendo el sendero GR R2 recorreremos los circos de Mafate y de Cilaos y ascenderemos al Pitón des Neiges y al Pitón de la Fournaise. Pero pronto descubriremos que un trekking en la isla Reunión no trata solo de subir montañas, trata sobre todo de escuchar a las montañas. ¿Nos acompañas?
El circo de Salazie es agua, el de Mafate es tierra, el de Cilaos es aire y el Pitón de la Fournaise es fuego. Cuatro elementos a través de los que escuchar a las montañas de La Reunión.
Como toma de contacto con la isla visitamos en autobús el circo de Salazie, más húmedo y frondoso que sus vecinos de Mafate y de Cilaos. El circo de Salazie es agua. Agua que con su potencia y energía, transformada en cascadas y aguaceros torrenciales, crea y destruye; que se muestra reposada y violenta. Agua que ha moldeado un paisaje de pendientes verticales cubiertas por nubes, cascadas y bosques exuberantes. Y sobre todo, agua que sirve de conexión entre los habitantes de Salazie y sus montañas.
En las primeras jornadas del trekking de La Reunión ascendemos desde St. Dennis, prácticamente al nivel del mar, hasta los 2.276 metros de la cumbre de la Roche Ecrite. Desde allí, una continua bajada nos conduce bordeando los acantilados superiores del circo de Mafate hasta el mirador de Cap Noir.
El mirador de Cap Noir nos muestra una magnífica panorámica del circo de Mafate. Enmarcado por las alturas de la Roche Ecrite, el Cimendef, el Pitón de Neiges y el Gran Benare, el circo nos parece una incoherente sucesión de afiladas montañas, gargantas encajadas y pequeñas planicies habitadas que llaman “ilets”. Intentamos adivinar el camino de los próximos días entre picos como el de Cabris o el de Papangue, crestas como la de Aurere o la de la Marianne y valles como la Rivière des Galets o la Bras de Sainte-Suzanne. ¡El circo de Mafate nos espera!
La única manera de acceder al interior del circo de Mafate es a pie o por el aire. Pronto comprobamos que los senderos parecen no querer adaptarse al intricado terreno y se limitan a ascender y descender sin reposo. Pero incluso en medio de esta caótica orografía, la naturaleza da un respiro en forma de pequeñas mesetas aisladas, a modo de islotes solitarios, que el hombre ha sabido convertir en su hogar; son los “ilets”. Poco antes de llegar al Ilet d´Aurère, en el que pasaremos nuestra primera noche en Mafate, ascendemos al Pitón del Diablo.
Me quedo solo por un momento en lo alto del Pitón del Diablo. Nuestro guía Didier nos ha avisado de que “si se tienen las orejas bien abiertas, se puede escuchar al circo de Mafate”. Escucho. Intento abrir bien las orejas para escuchar al circo de Mafate. No oigo nada. ¿Será este silencio, esta calma y tranquilidad, lo que las montañas de Mafate nos quieren contar?
Escuchar al aire. Lo primero que escuchamos al cruzar el Col de Taïbit que da acceso al circo de Cilaos es el repetitivo “tec-tec” de un pájaro que nos lleva acompañando todo el camino. El pequeño pájaro endémico que se nos acerca curioso al acecho de los insectos que levantamos al caminar, es conocido precisamente como Tec-tec.
Desde la ciudad de Cilaos parte la principal ruta de ascenso al Piton des Neiges, la mayor altitud de La Reunión. Si hay un lugar en el que se puede escuchar al aire tiene que ser en la cumbre de una montaña. En lo alto del Piton des Neiges intento escucharlo y oigo las palabras de Didier: “la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por el número de momentos que nos cortan la respiración”. En la cima de las montañas se escucha al aire y se corta la respiración. ¡Por eso subimos montañas como el Piton des Neiges!
El Piton de la Fournaise es uno de los volcanes más activos del mundo. Las dos últimas erupciones tuvieron lugar varios meses antes de nuestra visita. Aunque los múltiples sensores que lo monitorizan empiezan a mostrar indicios de una próxima actividad, ante nuestra expectante mirada el volcán se muestra relajado. Nos vamos haciendo a la idea de que la vista desde el Piton Chisny del sol surgiendo tras el volcán es lo más parecido a una erupción que vamos a poder contemplar.
En la cima del Piton de la Fournaise, el cráter Dolomieu impresiona con sus 1.000 metros de anchura y sus 300 metros de profundidad. Al fondo, el más pequeño cráter Bory, con sus 2.632 metros de altitud, marca el punto culminante del volcán. Impresiona todavía más escuchar que la parte emergida de La Reunión no representa más que el 3% del volumen total de un gigante submarino de unos 7.000 metros de altura.
Nuestro guía Didier nos desentraña las entrañas del Piton de la Fournaise. Nos habla de erupciones, de coladas, de bombas volcánicas, de tubos de lava… Didier ha aprendido a escuchar al volcán, a escuchar al fuego y desde sus entrañas nos intenta transmitir el poder de las entrañas de fuego del volcán.
Cada vez que una colada de lava se enfría, comienza un nuevo proceso tan apasionante como la propia erupción. Las duras condiciones de las partes altas únicamente permiten la existencia de una vegetación rala, pero en las laderas bajas del volcán la vegetación es capaz de recolonizar los terrenos yermos y convertirlos en un exuberante bosque en un periodo de tiempo casi impensable.
Emprendemos el último tramo de nuestro recorrido. Un pronunciado descenso nos lleva desde el borde superior del Piton de La Fournaise hasta el mar. Por el camino, podemos comprobar que el gradiente temporal de colonización del volcán por la vegetación se reproduce en el gradiente altitudinal. La vegetación pionera de las zonas altas se va transformando a medida que descendemos, hasta dar lugar al excepcional bosque de Maderas de Color de los Bajos o “Bois de Couleur des Bas” de Basse Vallée.
Los bosques húmedos de baja altitud de La Reunión han sido sistemáticamente destruidos desde los primeros tiempos de la colonización y actualmente la mayor parte de su área potencial está ocupada por cultivos. No obstante, sobreviven algunas pequeñas reliquias como los bosques de Mare Longue y de Basse Vallée. Estos bosques tremendamente ricos en endemismos son uno de los más amenazados a escala mundial, por lo que precisan de una protección particular.
Alcanzamos el final de nuestro camino y llegamos de nuevo al mar. Como describían los certificados de las concesiones de tierras a los primeros colonos de la isla, hemos ascendido del batir de las olas a la cima de las montañas “du battant des lames au sommet des montagnes” y vuelto a descender de nuevo hasta las olas por el lado opuesto de la isla.
Al poco de regresar de La Reunión, se produce una nueva erupción en el Piton de la Fournaise. Didier no tarda en mandarnos unas impactantes fotos de la lava fluyendo en pleno Enclos. Impresiona pensar que hemos pisado ese mismo terreno hace menos de tres meses.
Quiero imaginarme que el nombre de La Reunión homenajea también a la reunión del fuego, el aire, la tierra y el agua. Y a la reunión de las dos montañas que engendraron esta isla espectacular. Montañas que hemos tenido la suerte de recorrer, de ascender…. y de escuchar.
Escuchando a las montañas (7 de 8)
El Piton de La Fournaise. Escuchando al fuego (2).
Emprendemos el último tramo de nuestro recorrido. Un pronunciado descenso nos lleva desde el borde superior del Piton de La Fournaise hasta el mar. Por el camino, podemos comprobar que el gradiente temporal de colonización del volcán por la vegetación se reproduce en el gradiente altitudinal. La vegetación pionera de las zonas altas se va transformando a medida que descendemos, hasta dar lugar al excepcional bosque de Maderas de Color de los Bajos o “Bois de Couleur des Bas” de Basse Vallée.
Los bosques húmedos de baja altitud de La Reunión han sido sistemáticamente destruidos desde los primeros tiempos de la colonización y actualmente la mayor parte de su área potencial está ocupada por cultivos. No obstante, sobreviven algunas pequeñas reliquias como los bosques de Mare Longue y de Basse Vallée. Estos bosques tremendamente ricos en endemismos son uno de los más amenazados a escala mundial, por lo que precisan de una protección particular.
Escuchando a las montañas (6 de 8)
El Piton de La Fournaise. Escuchando al fuego (1).
El Piton de la Fournaise es uno de los volcanes más activos del mundo. Las dos últimas erupciones tuvieron lugar varios meses antes de nuestra visita. Aunque los múltiples sensores que lo monitorizan empiezan a mostrar indicios de una próxima actividad, ante nuestra expectante mirada el volcán se muestra relajado. Nos vamos haciendo a la idea de que la vista desde el Piton Chisny del sol surgiendo tras el volcán es lo más parecido a una erupción que vamos a poder contemplar.
Nuestro guía Didier nos desentraña las entrañas del Piton de la Fournaise. Nos habla de erupciones, de coladas, de bombas volcánicas, de tubos de lava… Didier ha aprendido a escuchar al volcán, a escuchar al fuego y desde sus entrañas nos intenta transmitir el poder de las entrañas de fuego del volcán.
Escuchando a las montañas (5 de 8)
El circo de Cilaos. Escuchando al aire.
Escuchar al aire. Lo primero que escuchamos al cruzar el Col de Taïbit que da acceso al circo de Cilaoses el repetitivo “tec-tec” de un pájaro que nos lleva acompañando todo el camino. El pequeño pájaro endémico que se nos acerca curioso al acecho de los insectos que levantamos al caminar, es conocido precisamente como Tec-tec.
Desde la ciudad de Cilaos parte la principal ruta de ascenso al Piton des Neiges, la mayor altitud de La Reunión. Si hay un lugar en el que se puede escuchar al aire tiene que ser en la cumbre de una montaña. En lo alto del Piton des Neiges intento escucharlo y oigo las palabras de Didier: “la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por el número de momentos que nos cortan la respiración”. En la cima de las montañas se escucha al aire y se corta la respiración. ¡Por eso subimos montañas!
Escuchando a las montañas (4 de 8)
El circo de Mafate. Escuchando a la tierra (2).
La única manera de acceder al interior del circo de Mafate es a pie o por el aire. Pronto comprobamos que los senderos parecen no querer adaptarse al intricado terreno y se limitan a ascender y descender sin reposo. Pero incluso en medio de esta caótica orografía, la naturaleza da un respiro en forma de pequeñas mesetas aisladas, a modo de islotes solitarios, que el hombre ha sabido convertir en su hogar; son los “ilets”. Poco antes de llegar al Ilet d´Aurère, en el que pasaremos nuestra primera noche en Mafate, ascendemos al Pitón del Diablo.
Me quedo solo por un momento en lo alto del Pitón del Diablo. Nuestro guía Didier nos ha avisado de que “si se tienen las orejas bien abiertas, se puede escuchar al circo de Mafate”. Escucho. Intento abrir bien las orejas para escuchar al circo de Mafate. No oigo nada. ¿Será este silencio, esta calma y tranquilidad, lo que las montañas de Mafate nos quieren contar?
Escuchando a las montañas (3 de 8)
El circo de Mafate. Escuchando a la tierra (1).
En las primeras jornadas del trekking de La Reunión ascendemos desde St. Dennis, prácticamente al nivel del mar, hasta los 2.276 metros de la cumbre de la Roche Ecrite. Desde allí, una continua bajada nos conduce bordeando los acantilados superiores del circo de Mafate hasta el mirador de Cap Noir.
El mirador de Cap Noir nos muestra una magnífica panorámica del circo de Mafate. Enmarcado por las alturas de la Roche Ecrite, el Cimendef, el Pitón de Neiges y el Gran Benare, el circo nos parece una incoherente sucesión de afiladas montañas, gargantas encajadas y pequeñas planicies habitadas que llaman “ilets”. Intentamos adivinar el camino de los próximos días entre picos como el de Cabris o el de Papangue, crestas como la de Aurere o la de la Marianne y valles como la Rivière des Galets o la Bras de Sainte-Suzanne. ¡El circo de Mafate nos espera!






