Una isla y dos montañas
Alcanzamos el final de nuestro camino y llegamos de nuevo al mar. Como describían los certificados de las concesiones de tierras a los primeros colonos de la isla, de la mano de Naturtrek hemos ascendido del batir de las olas a la cima de las montañas “du battant des lames au sommet des montagnes” y vuelto a descender de nuevo hasta las olas por el lado opuesto de la isla.

Antes de volar de vuelta a casa, nos tomamos un merecido descanso en St-Gilles-les-Bains. Un par de días de playa y cerveza. A la principal cerveza local la llaman la “Dodo”, en recuerdo a ese estrambótico pájaro de Mauricio que la llegada de los navegantes europeos llevó a la extinción. Hasta hace unas pocas décadas se pensaba que otra especie de Dodo, al que llamaron Solitario, había vivido en La Reunión. El Solitario de La Reunión no era un Dodo sino un ibis, pero su desaparición fue igual de rápida que la del Dodo de Mauricio, tras la llegada de los humanos y sus animales domésticos.

Apuramos la última ronda de “Dodo” y brindamos por La Reunión. En realidad, la cerveza se llama Bourbon y el Dodo solo es su logotipo y su apodo. Por su parte, antes de tomar el nombre de La Reunión, los árabes bautizaron a la isla como Isla del Oeste; los portugueses como Santa Apolonia; los ingleses como England´s Forest; y los franceses sucesivamente como Isla Bourbon, La Reunión, Bonaparte y de nuevo Bourbon. En 1848 la isla recuperó el nombre de La Reunión. Ese mismo año se abolió definitivamente la esclavitud en la isla, por lo que los reunionenses consideran que su nombre es un homenaje a la reunión de todos los pueblos.

Mientras escribo este relato, a primeros de diciembre se produce una nueva erupción en el Piton de la Fournaise. Nuestro guía Didier no tarda en mandarnos unas impactantes fotos de la lava fluyendo en pleno Enclos. Impresiona pensar que hemos pisado ese mismo terreno hace menos de tres meses. Me vienen a la memoria las imágenes que proyectaban en la “La Cité du Volcan” de recientes erupciones en las que las coladas de lava llegaban hasta el mar, en una poderosa conjunción de fuego, aire, tierra y agua. Quiero imaginarme que el nombre de La Reunión homenajea también a la reunión del fuego, el aire, la tierra y el agua. Y a la reunión de las dos montañas que engendraron esta isla espectacular. Montañas que hemos tenido la suerte de recorrer, de ascender…. y de escuchar.


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