1. Un relato forestal viajero por México en 2023.
He venido a México para conocer las selvas de los mayas. Esas selvas que esconden los secretos del auge y colapso de la civilización maya clásica. Y quiero conocer a los mayas que aún habitan esas selvas. Quiero conocer a los mayas que habitan la Selva Lacandona de las tierras bajas de Chiapas. Pero antes, quiero visitar algunas de las grandes ciudades mayas de México que un día engulló la selva. Como Chichén Itzá en las selvas de Yucatán o Palenque en las selvas de Chiapas. ¿Me acompañas?
El paraíso de las aves (7 de 8)
El monte sagrado de los maoríes.
Las montañas sagradas de Tongariro se convirtieron en 1894 en el primer parque nacional de Nueva Zelanda y el cuarto del mundo.
Empiezo a caminar por el Tongariro Alpine Crossing, reconocido como el mejor trekking de una jornada de Nueva Zelanda. De momento no puedo corroborarlo. Avanzo en medio de una espesa niebla y el geométrico cono del Ngauruhoe, que debe de estar enfrente de mis narices, parece haberse esfumado. De repente, pasado el Red Crater, el punto más alto del recorrido, las nubes se empiezan a abrir y la montaña me regala por un momento una preciosa instantánea de los lagos esmeralda. Los grandes volcanes, el Ngauruhoe y el Tongariro, permanecen ocultos a mi vista.
Tejiendo el bosque (4.2 de 4)
4. El trekking a la Ciudad Perdida.
4.2. Los Guardianes del Mundo.
La Ciudad Perdida es uno de esos lugares que desprenden un aura de misterio. No es para menos. Las ruinas perfectamente conservadas de una civilización desaparecida hace cientos de años se alzan en el interior de una selva casi impenetrable y para llegar hasta allí es necesario caminar durante días por la tierra de los descendientes de sus antiguos habitantes: los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Han sido cinco intensos días con los Wiwa, con sus montañas, sus tejidos, sus árboles, sus sitios sagrados, su historia, su Ciudad Perdida, sus poporos, sus mochilas, sus vestidos, su visión del mundo, su respeto a la naturaleza…
Recuerdo de nuevo que para los indígenas de la Sierra “cuando uno está hilando, uno piensa. Así, sentado, torciendo el hilo sobre el muslo, uno piensa mucho: en el trabajo, en la familia, en la gente, en todo”. Con la misma mentalidad, me siento a hilar y tejer este relato y así, mientras lo tejo, pienso y recuerdo “desde el Corazón del Mundo, el mensaje de los Hermanos Mayores”.
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