Progreso:

La selva de los mayas (1 de 5)

1. Un relato forestal viajero por México en 2023

Cartel "Viva México"

Entro en México desde el Petén guatemalteco por la frontera El Ceibo. Es mi primera visita a la tierra de los mariachis, del tequila y de la comida picante. A los pocos kilómetro paramos en un sencillo puesto de comidas junto a la carretera y compro un mango. Mi primer bocado mexicano es un trozo de mango bañado en un chile bien picante. ¡Viva México, cabrones!

Pero yo no he venido buscando el México de los tópicos. Me dirijo a Palenque, desde donde quiero llegar a la Selva Lacandona que es el principal objetivo de mi viaje por tierras mexicanas. Como guinda, me trasladaré a la cercana Península de Yucatán, uno de los principales destinos turísticos del país y que alberga algunas de las más espectaculares zonas arqueológicas mayas. El México que estoy buscando es el México de los mayas.

Chichén Itzá
Chichén Itzá
Yaxchilán
Yaxchilán

La civilización maya clásica se desarrolló durante más de 2.000 años en el territorio que ahora ocupan el sur de México, Belice, Guatemala y la parte occidental de Honduras y El Salvador. En este La civilización maya clásica consiguió una serie de avances culturales sobresalientes en campos como la escritura, las matemáticas, la astronomía o la arquitectura. La imagen icónica de la civilización maya clásica. es la de grandes pirámides que se elevan sobre el dosel de un denso bosque tropical. Sobre el dosel de la Selva Maya.

En realidad, el territorio de los mayas se puede zonificar en tres grandes áreas biogeográficas: el Pacífico y las Tierras Altas de Chiapas, Guatemala y El Salvador; las Tierras Bajas Centrales selváticas y las Tierras Bajas del Norte en la Península de Yucatán. El amplio rango de altitudes y precipitaciones de este vasto territorio conlleva una variabilidad de tipos de vegetación: desde los bosques de pino y encino de las tierras altas a los bosques secos del extremo norte del Yucatán. Y entre todas destaca la Selva Maya, la segunda mayor extensión selvática de América.

Tikal
Tikal

En 1999 visité las ruinas mayas de Copán en Honduras. Oculto por un frondoso bosque seco tropical, me encontré un enigmático mundo perdido de piedra. Cerca ya de la frontera guatemalteca, Copán es uno de los escasos sitios mayas de Honduras y, junto a Tikal, una de las ciudades mayas más estudiadas y mejor conocidas por los arqueólogos.

Copán
Copán
Copán
Copán
Copán
Copán

Caminando entre los templos y las pirámides de Copán se comprende el poder y el grado de desarrollo que alcanzó la civilización maya antes de desaparecer misteriosamente de sus selvas. La escalinata de los jeroglíficos nos muestra el texto glífico maya más extenso conocido. Aunque los 2.500 glifos de los 63 escalones no han sido todavía completamente descifrados, son una muestra de la complejidad de la escritura maya en la que podía expresarse cualquier pensamiento por medio de una combinación de elaborados símbolos.

Otro de los elementos distintivos de Copán es la abundancia y calidad de sus estelas, decoradas con inscripciones jeroglíficas que enmarcan el retratos del rey. Una de las más destacadas es la estela B, que muestra la ascensión al trono del rey 18 Conejo. En la estela se representa la tierra en forma de monstruo bicéfalo de cuya cabeza sale el rey, asimilando así el joven monarca al sol naciente. 18 Conejo fue el decimotercer gobernante de Copán y su muerte es un reflejo de los continuos conflictos entre las ciudades-estado mayas. El rey 18 Conejo fue capturado por el gobernante de la vecina Quiriguá y decapitado como ofrenda a los dioses. La guerra, los sacrificios humanos y los autosacrificios fueron elementos relevantes en la civilización maya.

Pero el elemento de Copán que más ganas tenía de conocer es el campo del juego de pelota, el más grande y para muchos el más bello de los juegos de pelota del periodo clásico, con sus muros laterales paralelos y sus marcadores con forma de cabeza de guacamaya. El juego de pelota sintetiza la cosmovisión de los mayas y la lucha entre la vida y la muerte.

Los templos principales, la escalinata de los jeroglíficos o el juego de pelota se encuentran cuidadosamente restaurados. Muchos otras ruinas de Copán, en cambio, permanecen semiocultas y engullidas por la selva, aportando un halo romántico y misterioso. Los grandes edificios que un día levantó la civilización maya para dominar a la selva acabaron siendo dominados por ésta.

Desde que visité Copán hace casi 25 años he esperado el momento de poder conocer el resto de esas grandes ciudades mayas que fueron tragadas misteriosamente por la selva.

Copán
Copán

Quiero visitar alguna de esas ciudades-estado como Tikal, Calakmul y Palenque, que junto a Copán fueron las ciudades-estado más importantes del periodo clásico maya, un periodo que se extendió aproximadamente entre los S. V y IX. Pero la historia de los mayas comenzó mucho antes.

En el año 2000 antes de nuestra era toda Mesoamérica era ya sedentaria. De ese germen surgieron sociedades complejas como los olmecas, los aztecas o los mayas, que se evolucionaron hacia auténticas civilizaciones. La civilización maya nunca incorporó toda su área de influencia en un único imperio. Al contrario, el mundo maya estaba conformada por un conjunto de ciudades-estado entre las que se establecían complejos vínculos de rivalidades y alianzas. En los sucesivos períodos mayas distintas entidades políticas lograron el dominio regional.

La primera ciudad maya conocida se levantó en el actual estado mexicano de Tabasco. En el período preclásico se desarrollaron algunos centros mayas importantes en las Tierras Bajas, a pesar de sus malas condiciones para la agricultura y gracias sin duda al establecimiento de rutas comerciales. Resulta curioso que fuera en esta primera etapa cuando los mayas erigieron los edificios más  altos, como la pirámide de La Danta en El Mirador, con sus 70 metros de altura. En el preclásico tardía se desarrollaron grandes ciudades mayas en el Petén, como El Mirador o Tikal, que ya era una ciudad importante en torno al 350 a.C. Las pirámides del Mundo Perdido se levantaron en ese período y son una inmejorable atalaya desde las que contemplar el resto de los templos de Tikal alzándose sobre el dosel de la selva tropical del Petén.

Tikal
Tikal

El florecimiento cultural del Preclásico Tardío experimentó un colapso en el siglo I d. C., y muchas de las grandes ciudades mayas de esta época fueron abandonadas. Se desconoce la causa de este primer colapso, que precedió al surgimiento del período de máximo apogeo del mundo maya.

Ese fue el período clásico, en el que se  desarrolló un gran número de formidables ciudades – estado, vinculadas entre sí por una compleja red comercial. En las tierras bajas mayas surgieron dos grandes poderes rivales, Tikal y Calakmul, junto a otras importantes ciudades como Copán, en el sureste de la región maya, y Palenque en la cuenca del Usumacinta. Las principales ciudades mayas tenían una población de 50.000 a 120.000 habitantes y estaban conectadas por redes de ciudades subsidiarias.

Palenque
Palenque

En el siglo IX, se produjo otro colapso general en la región central maya, que conllevó el abandono de las ciudades, y un desplazamiento poblacional hacia el norte. No existe una teoría universalmente aceptada que explique este colapso, pero es probable que fuese el resultado de una combinación de causas, incluyendo la endémica guerra interna, la sobrepoblación que resultó en una grave degradación del medio ambiente y la sequía. Como resultado, la selva volvió a recuperar poco a poco su terreno hasta llegar a ocultar ciudades enteras.

Finalmente, durante el período Posclásico surgió Chichén Itzá en el norte, y se produjo la expansión del reino quiché en el altiplano de Guatemala. Ciudades como Tulum, el conjunto arqueológico más importante de la costa de la península del Yucatán estaba todavía habitada cuando en 1518 desembarcaron los españoles. En Atitlán la tradición asegura que, tras la llegada de los españoles, los tzutuhiles ocultaron sus tesoros en el Cerro de Oro, uno de los tres volcanes que enmarcan este lago emblemático de las tierras altas de Guatemala que también tuve la oportunidad de visitar brevemente en 1999.

Tulum
Tulum
Lago Atitlán
Lago Atitlán

Casi 25 años después, por fin he regresado a la tierra de los mayas. Hoy en día, la cultura maya muestra su esplendor en las tierras altas de Guatemala y Chiapas. En pueblos como Chichicastenango se puede disfrutar de sus coloridos mercados y reconocer aspectos que han perdurado hasta nuestros días de esta civilización milenaria. Como el sincretismo religioso, que se plasma en el ambiente místico de las escalinatas de acceso a la iglesia de Santo Tomás, que cubre el antiguo lugar de culto y en las que sacerdotes indígenas queman el incienso en el pequeño altar instalado en su base, mientras otros balancean interminablemente su modesto incensario.

Chichicastenango
Chichicastenango

Pero yo esta vez he venido con un objetivo. Quiero conocer las selvas de los mayas. Esas selvas que esconden los secretos del auge y colapso de la civilización maya clásica. Y quiero conocer a los mayas que aún habitan esas selvas. Quiero conocer a los mayas de la Selva Lacandona en las tierras bajas de Chiapas. Pero antes, quiero visitar algunas de las grandes ciudades mayas de México que un día engulló la selva. Como Chichén Itzá en las selvas de Yucatán o Palenque en las de Chiapas.

Selva Lacandona
Selva Lacandona

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