El circo de Mafate. Escuchando a la tierra (2).
La única manera de acceder al interior del circo de Mafate es a pie o por el aire. Pronto comprobamos que los senderos parecen no querer adaptarse al intricado terreno y se limitan a ascender y descender sin reposo. Pero incluso en medio de esta caótica orografía, la naturaleza da un respiro en forma de pequeñas mesetas aisladas, a modo de islotes solitarios, que el hombre ha sabido convertir en su hogar; son los “ilets”. Poco antes de llegar al Ilet d´Aurère, en el que pasaremos nuestra primera noche en Mafate, ascendemos al Pitón del Diablo.
Me quedo solo por un momento en lo alto del Pitón del Diablo. Nuestro guía Didier nos ha avisado de que “si se tienen las orejas bien abiertas, se puede escuchar al circo de Mafate”. Escucho. Intento abrir bien las orejas para escuchar al circo de Mafate. No oigo nada. ¿Será este silencio, esta calma y tranquilidad, lo que las montañas de Mafate nos quieren contar?
Escuchando a las montañas (3 de 8)
El circo de Mafate. Escuchando a la tierra (1).
En las primeras jornadas del trekking de La Reunión ascendemos desde St. Dennis, prácticamente al nivel del mar, hasta los 2.276 metros de la cumbre de la Roche Ecrite. Desde allí, una continua bajada nos conduce bordeando los acantilados superiores del circo de Mafate hasta el mirador de Cap Noir.
El mirador de Cap Noir nos muestra una magnífica panorámica del circo de Mafate. Enmarcado por las alturas de la Roche Ecrite, el Cimendef, el Pitón de Neiges y el Gran Benare, el circo nos parece una incoherente sucesión de afiladas montañas, gargantas encajadas y pequeñas planicies habitadas que llaman “ilets”. Intentamos adivinar el camino de los próximos días entre picos como el de Cabris o el de Papangue, crestas como la de Aurere o la de la Marianne y valles como la Rivière des Galets o la Bras de Sainte-Suzanne. ¡El circo de Mafate nos espera!
El paraíso de las aves (7 de 8)
El monte sagrado de los maoríes.
Las montañas sagradas de Tongariro se convirtieron en 1894 en el primer parque nacional de Nueva Zelanda y el cuarto del mundo.
Empiezo a caminar por el Tongariro Alpine Crossing, reconocido como el mejor trekking de una jornada de Nueva Zelanda. De momento no puedo corroborarlo. Avanzo en medio de una espesa niebla y el geométrico cono del Ngauruhoe, que debe de estar enfrente de mis narices, parece haberse esfumado. De repente, pasado el Red Crater, el punto más alto del recorrido, las nubes se empiezan a abrir y la montaña me regala por un momento una preciosa instantánea de los lagos esmeralda. Los grandes volcanes, el Ngauruhoe y el Tongariro, permanecen ocultos a mi vista.
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