El foco en el bosque
Aprovecho los últimos días de mi viaje por Noruega para aprender un poco más sobre los bosques noruegos y su gestión forestal. En Elverum visito el Museo Forestal Noruego y su exposición “Forest in Focus”. En Fetsund, el Museo de la Madera Flotante. Entre ambos, recorro algunos de los bosques comerciales noruegos cubiertos por extensas y uniformizadas masas regulares.
Y casi como despedida, hago una penúltima parada para internarme en la Reserva Natural de Hakaskallen. Es un bosque que parece impenetrable, con sus árboles en pie de diversos portes y tamaños cubiertos de líquenes, con sus árboles caídos transformándose en madera muerta. Es un bosque que invita a deambular entre sus luces y sombras. Que invita a reflexionar sobre las luces y sombras de la gestión forestal. Una gestión forestal que solo si es bella, práctica, duradera y ligada a la tierra podremos considerar que es realmente sostenible.
Punto de partida (5 de 6)
El foco en la madera.
Los bosques noruegos proporcionaron a los vikingos la madera de roble necesaria para surcar los mares en sus temidos barcos vikingos entre los siglos IX y XI. Entre los siglos XII y XIV surtieron de troncos de pino con los que construir maravillosas iglesias medievales de madera o stavkirken que han perdurado hasta nuestros días en parte gracias a estar impregnadas de alquitrán, un subproducto de la madera. Desde la era vikinga hasta el siglo XX las viviendas noruegas se han construido en madera. Ya en el siglo XXI, en Noruega se ha construido el edificio en madera más alto del mundo, la Torre Mjosa. Y en todos estos períodos, la leña ha sido el elemento que ha permitido dar calor a las casas noruegas hasta transformarlas en un hogar.
La vida en Noruega habría sido muy distinta sin madera.
Bosques de leyenda (3.1 de 3)
3. Maramures, la civilización de la madera.
3.1. Tesoros de madera
Un viaje a la región histórica rumana de Maramures, al norte de Transilvania y haciendo frontera con Ucrania, es como un viaje en el tiempo a esa Europa rural que ya casi no se ve en Europa.
Maramures es una tierra de tradiciones, entre las que sin duda destaca el perfeccionamiento alcanzado en el trabajo de la madera. Por algo a Maramures se le ha denominado “la civilización de la madera”. Las viejas iglesias de madera declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO; el cementerio alegre de Săpânța con sus cruces de madera talladas y colereadas; pequeñas aldeas con casas típicas de madera; monasterios como el de Barsana; el tren “Mocanita”, el último ferrocarril forestal a vapor del mundo,… La madera está presente en cualquier rincón de Maramures.
Pero mi viaje forestal por Rumanía no termina aquí. Quiero llegar allí hasta donde el tren “Mocanita” no ha conseguido llegar a por madera. A los bosques vírgenes de Rumanía, a sus “bosques de leyenda”.
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