4. El trekking a la Ciudad Perdida.
4.2. Los Guardianes del Mundo.
La Ciudad Perdida es uno de esos lugares que desprenden un aura de misterio. No es para menos. Las ruinas perfectamente conservadas de una civilización desaparecida hace cientos de años se alzan en el interior de una selva casi impenetrable y para llegar hasta allí es necesario caminar durante días por la tierra de los descendientes de sus antiguos habitantes: los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Han sido cinco intensos días con los Wiwa, con sus montañas, sus tejidos, sus árboles, sus sitios sagrados, su historia, su Ciudad Perdida, sus poporos, sus mochilas, sus vestidos, su visión del mundo, su respeto a la naturaleza…
Recuerdo de nuevo que para los indígenas de la Sierra “cuando uno está hilando, uno piensa. Así, sentado, torciendo el hilo sobre el muslo, uno piensa mucho: en el trabajo, en la familia, en la gente, en todo”. Con la misma mentalidad, me siento a hilar y tejer este relato y así, mientras lo tejo, pienso y recuerdo “desde el Corazón del Mundo, el mensaje de los Hermanos Mayores”.
Berlín forestal (7 de 7)
La reinvención de Berlín
Finaliza este viaje a Berlín forestal, una ciudad que se ha reinventado y se ha convertido en un emblema del vanguardismo y el multiculturalismo. Y nada mejor para terminar que el Carnaval de Culturas del barrio de Kreuzberg, una celebración de la diversidad.
El legado de Humboldt
En su larga vida, Humboldt fue una gran influencia para muchos de sus contemporáneos más relevantes. Humboldt nos legó una visión de la naturaleza en la que todo estaba conectado y anticipó los efectos de un fenómeno rabiosamente actual: el cambio climático.
La reserva de Boubin. En el corazón verde de Europa
Finaliza este viaje a la historia forestal de Centroeuropa en el Parque Nacional de Sumava en la República Checa. La Reserva Natural Nacional de Boubin es un bosque maduro con presencia de gran cantidad de madera muerta que favorece una alta biodiversidad. Un bosque en el que dejamos que “el bosque sea bosque”.
El bosque que les protegió (4 de 4)
El futuro. Hasta el tope y punto.
Para proteger el Bosque de Cinquera hay que ponerlo en valor:
“Echando la vista hacia atrás, a las historias que ha vivido el Bosque de Cinquera, y hacia abajo, a lo verde y frondoso que se ve desde aquí, presiento que le aguardan buenos tiempos. Pero qué voy a decir yo, las ceibas somos optimistas por naturaleza. ¡Como si no íbamos a ser los árboles más altos del bosque!”
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