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El paraíso de las aves (6 de 8)
La transformación de Aotearoa.
Wellington es la capital de Nueva Zelanda. Ubicada al sur de la Isla Norte, es una ciudad agradable, pequeña, pegada a una enorme bahía que le da luminosidad. En un extremo de la bahía se sitúa el museo Te Papa, en el que quiero ver “La transformación de Aotearoa”, una exposición sobre la degradación de los bosques de Nueva Zelanda desde que llegaron los primeros humanos.
Allí donde un día dominaron impenetrables bosques de Kauris, Rimus, Totaras o Kahikateas, el paisaje de las grandes llanuras de Nueva Zelanda está dominado hoy por grandes extensiones de pastizales repletos de ovejas, en mosaico con infinitas plantaciones de Pino radiata. Se trata de uno de los procesos de destrucción del bosque más rápido de la historia de la humanidad.
Pero “la transformación de Aotearoa” no es solo una historia de la destrucción de sus bosques, también es la historia de cómo las personas han llegado a amar y cuidar esta tierra.
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