Progreso:

Escalera al cielo (7 de 7)

A las puertas del cielo

Llevamos una semana caminando entre bosques por senderos empinados y escalinatas sin fin. Hace ya varios días que divisamos a lo lejos las nevadas cumbres de algunas de las montañas más altas del planeta. Y por fin, a la altura de Samagaon, la espectacular cima nevada del Manaslu se nos aparece orgullosa. Ha llegado el momento que todos estábamos deseando, por fin nos encontramos a las puertas del cielo.

Manaslu

Antes de enfilar el camino hacia los 5.160 metros del paso de Larke La, hacemos pequeñas ascensiones de aclimatación. En vez de subir al campo base del Manaslu como teníamos previsto, visitamos la gompa de Pung Gyen, enclavada en el valle anterior.

La gompa se localiza al fondo de una preciosa vega enmarcada por el imponente Manaslu y otras cimas de su cresterío. Manaslu significa “Montaña de los Espíritus”. Contemplar la montaña desparramados en la inmensa pradera mientras escuchamos “Stairway to Heaven” nos hace sentir en verdad cerca de los espíritus.

La gompa de Pung Gyen

Contaba Michel Peissel cuando se embelesaba con los paisajes del Mustang que:

Como he dicho ya, en lenguaje tibetano, la palabra que significa “felicidad” significa también “belleza”, y esto se refleja en la actitud de la gente y en todo lo que hacen o construyen. Intentan siempre aliar belleza y felicidad

Me viene a la cabeza una reflexión de la novela “Hacia Rutas Salvajes”, basada en los últimos días de Chris McCandless en Alaska: “La felicidad solo es real cuando es compartida”. Seguramente, la belleza también.

♫♫ Yes there are two paths you can go by

but in the long run

There´s still time to change

the road you´re on

And it makes me wonder… ♫♫

La gompa de Pung Gyen

Reiniciamos el camino hacia Larke Bazar, donde pasaremos la última noche antes de pasar el Larke La y comenzar a descender por la vertiente noroeste del Manaslu. Pero de momento continuamos ascendiendo, rodeados ahora por los últimos abedules que se agarran a las laderas hasta el límite de la línea del arbolado y por unos rojizos y relumbrantes arbustos espinosos (Berberis spp.).

Paisajes del Manaslu
Paisajes del Manaslu

Tomamos un pequeño desvío en el camino hasta el lago Birendra, a los pies del glaciar del Manaslu. Resulta una modesta pero preciosa toma de contacto con la alta montaña del Himalaya, con el azul turquesa del lago, banderines de oración, yaks, el glaciar,  morrenas, seracs y, por encima, omnipresente y dominándolo todo, el Manaslu.

Lago Birendra
Camino hacia Larke Bazar

El trayecto hacia Larke Bazar es un suave pero constante ascenso que discurre a escasos kilómetros de la frontera con el Tibet. Atravesamos Samdo, el último pueblo que encontraremos antes del paso. En Samdo, un interesante panel muestra un mapa con la zona de campeo del leopardo de las nieves. Me sorprende e ilusiona comprobar que su área de distribución se aproxima hasta menos de 10 km al norte de Larke Bazar. ¡Estamos en el  reino del leopardo de las nieves!

Larke Bazar es un punto de confluencia de algunas de las rutas tradicionales de comerciantes que comunicaban con el Tíbet a través de complicados pasos de montaña. Ahora no hay más que un sencillo pero cómodo lodge con unos pocos edificios alrededor.

Aprovechamos la tarde en Larke Bazar para dar un pequeño paseo que nos ayude a terminar de aclimatarnos a la altura antes de asaltar el paso de Larke La. Tomamos un sendero que nos dirige hacia el norte, hacia el Tíbet y hacia los dominios del leopardo de las nieves. Ya estamos a más de 4.000 metros, por lo que la vegetación son principalmente praderas adornadas en esta época con las flores azules de la genciana y las blancas del edelweis. Estos pastizales son el hábitat de la cabra azul, la principal presa del leopardo de las nieves.

Cartel del leopardo de las nieves

Peter Matthiessen viajó a principios de los 70 a la región del Dolpo, en Nepal, en busca del leopardo de las nieves. Su descripción nos muestra un animal hermoso:

El típico leopardo de las nieves tiene ojos helados muy claros y un espeso pelaje gris pálido, con rosetones negro difuminados debido a la densidad del pelaje (…) incluida una notable cola, muy larga, con pelo muy espeso hasta la punta que el felino utiliza probablemente para mantener el equilibrio y para calentarse

Matthiessen no consiguió avistar a este felino casi invisible. A pesar de ello, no se sintió defraudado:

Pienso que debería sentirme desilusionado, después de haber venido desde tan lejos, y sin embargo no es así. Me siento y no me siento desilusionado al mismo tiempo. Me basta con saber que el leopardo es, que está aquí, que sus ojos helados nos vigilan desde la montaña”.

Matthiessen no buscaba en el Himalaya únicamente al leopardo de las nieves, se buscaba a sí mismo o, tal vez, simplemente no buscaba nada:

Siento una intensa gratitud por estar aquí, por ser, más bien, porque no hay necesidad de ligarse a las montañas nevadas para sentirse libre. No estoy aquí para buscar la “sabiduría loca”; si lo estoy, no la encontraré nunca. Estoy aquí para estar aquí, como estas rocas, como el cielo y la nieve, y como este granizo que cae desde lo alto”.

Parece que en su búsqueda Matthiessen también descubrió que en ocasiones sea mejor solo contemplar.

El reino del leopardo de las nieves

Cuando estamos a punto de dar media vuelta hacia Larke Bazar, las nubes bajas que cubrían el horizonte se abren dejándonos disfrutar por unos minutos de una inolvidable vista de las montañas que limitan con el Tíbet, del hogar del leopardo de las nieves. La montaña nos acaba de regalar un instante de belleza compartida.

♫♫ And as we wind on down the road

Our shadows taller than our soul

There walks a lady we all know

Who shines white light and wants to show

How everything still turns to gold ♫♫

El camino hacia el paso de Larke La es largo, duro y hermoso. Comenzamos a andar todavía de noche, bajo la luna llena. La oscuridad nos invita a avanzar en silencio, concentrados en nuestros pensamientos. Poco a poco, como nuestros pasos, la luz y el sol van apareciendo hasta que acaba surgiendo ante nosotros un escenario ¡brutalll!

Parece ser una de esas ocasiones en las que sea mejor solo contemplar, ser, sentir. Tal vez. Pero yo me quedo con la enseñanza del Kali Gandaki. Que solo existe el ahora, porque el ayer y el mañana están también aquí. No sé, será la falta de oxígeno que me nubla los pensamientos.

El camino no es sencillo. Sientes que te falta el aire. Avanzas con pesadez, como intuyendo que al siguiente paso vas a tropezar. Y tropiezas. Y tienes que parar y mirar hacia atrás, y hacia adelante, como si miraras hacia ayer y hacia mañana. Y te cuesta retomar el camino, te pesan las piernas y las mochilas. Y la cabeza empieza a pensar por su cuenta. Y miras al horizonte pero no ves hacia dónde te diriges. Y para seguir necesitas un aliento, el abrazo de una amiga,…

Camino hacia el Larke La

En el camino hacia el Larke La también nos asaltan esos mismos sentimientos y dudas. Pero merece la pena luchar por alcanzar nuestro destino. Porque a veces, un viaje es algo más que un viaje. Porque a veces, aunque solo sea a veces, la escalera lleva hasta el cielo.

Larke La

Y arriba, en el Larke La, el viento me susurra una canción:

♫♫ And if you listen very hard

The tune will come to you at last

When all are one and one is all

To be a rock and not to roll

And she´s buying a stairway to heaven.  ♫♫

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