Christchurch.
El Fantail o piwakawaka es un pájaro bello, frágil y desprende magia. Es un divertido acompañante de los caminantes. Revolotea siguiendo nuestros pasos, despliega su cola en abanico y parece querer vacilarnos con sus bruscos e infatigables cambios de dirección.
Christchurch es la mayor ciudad de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Como el Fantail, es bella, frágil y desprende magia. A las afueras de Christchurch, más allá del magnífico jardín botánico, descubro otro rincón bello, frágil y mágico: el bosque de Riccarton, el último remanente de los antiguos bosques pantanosos de podocarpus que un día cubrieron amplias áreas de la región. Son únicamente siete hectáreas con diversos árboles locales, entre los que destacan los Kahikateas (Dacricarpus dacrydioides), el árbol más alto de Nueva Zelanda, que puede llegar a superar los 60 metros de altura.
Berlín forestal (4 de 7)
La República de Weimar. Paseos por Berlín.
Durante la República de Weimar, Berlín vivió sus particulares felices años 20.
Fue precisamente en Weimar y unos 100 años antes, donde Humboldt conoció a Goethe, con el que descubrió que «la naturaleza debe experimentarse a través del sentimiento». Humboldt vivió en los tiempos de la Ilustración y del Liberalismo económico. En este marco se desarrolló la ciencia forestal, sin escuchar a Goethe.
El bosque de Freudenstandt, en la oscura Selva Negra, está ocupado por extensos bosques regulares de abeto rojo procedentes de plantación. Pero Freudenstandt guarda un pequeño tesoro forestal, un bosque gestionado durante más de 100 años bajo los principios de lo que ahora se denomina gestión próxima a la naturaleza . Un bosque en el que nos podemos imaginar paseando junto a Humboldt y Goethe mientras conversan sobre arte y naturaleza.
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